Cómo habitar Lúcida

Lúcida no es un espacio neutro.
Se habita.

Es un lugar en proceso, donde las obras dialogan con el tiempo, la escala y las condiciones del espacio. No todo llega resuelto: muchas cosas se prueban, se ajustan y se transforman en el camino.

Su arquitectura propone recorridos no lineales, superposiciones, cambios de punto de vista. Cada desplazamiento revela otra relación posible entre cuerpos, imágenes, sonidos y superficies. Orientarse forma parte de la experiencia.

Habitar Lúcida es trabajar con lo que el espacio propone —sus pliegues, sus transiciones, sus límites— y también con lo que resiste. El lugar acompaña, pero no desaparece. Esa tensión forma parte del trabajo.

Las propuestas no se imponen al espacio: se negocian con él.
Cada uso es una forma distinta de activarlo.

No hay una única manera de estar.
Sí una atención sostenida a los procesos, a las decisiones y a la forma en que se ocupa el espacio.

Lúcida se define en cada activación.

En su funcionamiento, Lúcida contará con una sala de cine, una sala inmersiva y un escenario adaptable para teatro y música. Estos espacios están pensados para alojar obras, ciclos y experiencias que trabajan con el espacio como parte activa de la propuesta.

A lo largo del año, Lúcida dará lugar a talleres, experiencias híbridas, hackatones, conferencias, encuentros académicos y reuniones Lúcidas, entendidas como espacios de intercambio, pensamiento compartido y desarrollo de proyectos. Las actividades podrán adoptar formatos diversos, combinando exhibición, investigación, formación y experimentación, según las necesidades de cada propuesta.

El espacio no se concibe como un contenedor fijo, sino como una infraestructura viva que se ajusta a cada activación y acompaña los procesos en curso.


La apertura oficial de la temporada está prevista para
marzo de 2026.

El rider técnico completo estará disponible a la brevedad.